El empleo biosolidos (derivados del tratamiento de aguas cloacales) en terrenos forestales puede contribuir a incrementar la producción forestal y a eliminar estos productos de manera sostenible. La utilización de residuos orgánicos como enmienda es una práctica extendida en diversos lugares del mundo, bajo diferentes sistemas de producción. El uso de residuos orgánicos puede tener un efecto no solo sobre la fertilidad química, sino también mejorar la estabilidad estructural y otras características físico-químicas del suelo (Rostagno y Soseebee 1998, Poggiani et. al. 2000; Gonçalvez, 2002; Cabrelli et al, 2004)
En Argentina se realizó un estudio de fertilización con biosolidos, en las especies del género Pinus y Eucaliptus, encontrando una respuesta positiva Cuando las plantaciones alcanzaron los 9 años cuyas diferencias para la biomasa acumulada fue hasta un 50 % mayor en las parcelas fertilizadas con biosolidos con respecto al testigo (Cabrelli et al, 2004)
Investigaciones realizadas en la Universidad de Washington (EEUU), evidenciaron que algunas especies forestales tratadas con biosólidos como fertilizante, presentaron un mayor incremento tanto en altura como en diámetro, comparado con muestras control donde éste no fue aplicado (Washington State Department of Ecology citado por Ramírez et al, 2007)
El empleo de éstos residuos en zonas degradadas o de baja fertilidad es justificado por la reducción de la acidez y elevación de la fertilidad del suelo que originan, además de contribuir a resolver el problema ambiental de su eliminación (Losada, 2007)